miércoles, 16 de febrero de 2011

La Yuma: el boxeo como lucha social y reivindicación de género

Florence Jaguey/Nicaragua/2010/91 min

Por María José Bello

La Yuma es la primera película nicaragüense después de veinte años de ausencia de un largometraje de ficción en este país de Centroamérica. Esta obra es fruto del trabajo tenaz de la directora Florence Jaguey, quien estuvo durante más de diez años buscando diferentes fuentes de financiación para su filme. La película cuenta la historia de una chica proveniente de un barrio marginal de Managua, que lucha por liberarse de una espiral de miseria y que hace del boxeo su herramienta para salir adelante y reivindicar una definición de la mujer no convencional. La Yuma es símbolo de resistencia, fuerza y transgresión.

Jaguey es de origen francés y vive desde 1990 en Nicaragua. En Francia estudió actuación en la École Nationale Supérieure des Arts et Techniques du Théâtre y una vez en Nicaragua fundó la productora Camila Films, donde trabajó como guionista y actriz en varias de sus producciones. Sin embargo, su carrera cinematográfica se centró sobre todo en la realización de documentales sobre la realidad social y cultural de su país de adopción. Su película anterior a La Yuma se titula Managua, Nicaragua is a beautiful town (2007), un colorido retrato de la capital nicaragüense, luces y sombras de una ciudad empobrecida pero de alegres habitantes. Muchos de los aspectos estéticos y narrativos sobre la ciudad esbozados en este documental los volvemos a encontrar en La Yuma, una película de ficción, con una historia y con personajes muy definidos, pero en la que notamos el apego y la sensibilidad por la realidad social que tiene la directora.

Los mismos espacios retratados en su documental son ahora el escenario en el que se mueven los personajes: calles polvorientas, pequeños comercios, murales coloridos, casas precarias. La película desborda realismo y frescura por lo mismo: no hay decorados, sino que las situaciones ocurren en los ambientes reales y muchos de los actores provienen de estos sectores marginales de la ciudad, por lo que están interpretando a personajes que se asemejan a cómo viven ellos su cotidianeidad.

Florence Jaguey ha comentado en una entrevista que cuando La Yuma se estrenó en Nicaragua “hubo una identificación increíble de parte del público nicaragüense con la película, con todos los personajes, con la forma de hablar, de ser. Por fin sintieron que su propia imagen, su propia realidad, tenía suficiente valor como para estar reflejada en una pantalla grande”.

Los movimientos de cámara son sencillos, nada espectaculares, lo que está en concordancia con una estética austera. En los interiores suele haber una predominancia de planos fijos y en la calle, la cámara se desplaza un poco más, sigue a los personajes o hace movimientos panorámicos que nos revelan diferentes ambientes urbanos. La iluminación de los interiores es muy tenue y hay también en este aspecto una constante búsqueda de una representación naturalista.

Destacaría en especial la actuación de la protagonista, Alma Blanco, bailarina de profesión. La interpretación del personaje de la Yuma es su debut cinematográfico, pero esto no le ha impedido destilar seguridad y dominio escénico durante todo el metraje. Ella es ela fuerza motora de una película que sin dejar de incorporar notas de humor, retrata una cruda realidad de miseria y violencia.

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